Negligencia médica y responsabilidad clínica en el tratamiento de fertilización in vitro
¿Qué es la mala praxis en los tratamientos de FIV?
La mala praxis en la fertilización in vitro (FIV) se refiere a los daños económicos o no económicos causados a las parejas que desean tener hijos debido a violaciones de los estándares médicos, las regulaciones, las normas éticas, los derechos del paciente o las obligaciones contractuales durante el proceso de reproducción asistida. El tratamiento de FIV no es simplemente un procedimiento de laboratorio. Implica la colaboración entre ginecólogos, laboratorios de embriología, laboratorios de andrología, personal de enfermería, equipos de anestesia, evaluación genética, control de la medicación, un sistema de registro, tanques de almacenamiento y organización clínica.
En el Reglamento sobre Prácticas y Centros de Tratamiento de Reproducción Asistida, la TRA se define como un método médico moderno que consiste en mejorar la fertilidad del óvulo materno y el esperma del marido mediante diversos métodos, realizar la fecundación extracorpórea cuando sea necesario y transferir los gametos o embriones a la madre. El reglamento regula los procedimientos y principios para la apertura, el funcionamiento y la supervisión de los centros que realizan estas prácticas.
Por lo tanto, no todo resultado insatisfactorio en un tratamiento de FIV implica un error clínico. El éxito en la FIV depende de la edad, la reserva ovárica, la calidad del esperma, el estado del útero, factores genéticos, la calidad del embrión, enfermedades previas y muchas variables biológicas. Sin embargo, desinformar a la pareja, realizar el procedimiento sin necesidad médica, mezclar embriones o gametos, usar material de la persona equivocada, dañar los embriones almacenados, registros de laboratorio incompletos, dosis incorrectas de medicamentos, manejo inadecuado de las complicaciones de la extracción de óvulos o hacer falsas promesas de éxito pueden generar responsabilidad por daños y perjuicios.
¿Dónde y bajo qué condiciones pueden operar los centros de FIV?
El tratamiento de fertilización in vitro (FIV) solo puede realizarse en centros de reproducción asistida autorizados. Según la normativa, estos centros incluyen universidades, instituciones públicas, centros de investigación y aplicación de la salud afiliados a organizaciones, hospitales, centros médicos, hospitales privados y centros de FIV independientes pertenecientes a particulares y personas jurídicas. La normativa estipula que los centros pueden establecerse dentro de hospitales públicos y privados, que esto debe constar en la licencia o permiso de funcionamiento y que deben cumplir con ciertos estándares de personal e infraestructura.
Esta distinción es de gran importancia legal. Realizar procedimientos de FIV en un lugar no autorizado, operar un centro sin licencia o permiso, emplear a profesionales de la salud sin permisos de trabajo y permitir que personas no autorizadas utilicen laboratorios o unidades de tratamiento puede acarrear graves consecuencias legales y administrativas. La normativa estipula claramente que no se pueden realizar operaciones sin licencia o permiso, que los profesionales de la salud sin permisos de trabajo no pueden ejercer sus funciones y que las unidades del centro no pueden ser utilizadas por personas no autorizadas.
Por ejemplo, si un procedimiento se realiza en una clínica que se presenta como un "centro de FIV" pero carece de licencia de funcionamiento, no solo debe considerarse el fracaso del tratamiento, sino también la prestación de servicios de salud no autorizados desde el principio. En este caso, se puede contemplar la posibilidad de presentar una denuncia ante la Dirección Provincial de Salud, una inspección administrativa, una investigación penal y una demanda por daños y perjuicios.
¿Cada tratamiento de FIV fallido constituye motivo de indemnización?
No. El fracaso del tratamiento de FIV por sí solo no da derecho a indemnización. Puede que no se produzca el embarazo a pesar del tratamiento, que este termine en aborto espontáneo o que la calidad del embrión sea inferior a la esperada. Esto no siempre indica un error del médico o de la clínica.
Sin embargo, si la tasa de éxito se presenta de forma poco realista, o si se prometen a las pacientes cosas como "quedarás embarazada sin duda", "resultados garantizados" o "tendrás un hijo al primer intento", esto puede dar lugar a responsabilidad legal. La normativa prohíbe a los centros realizar actividades promocionales engañosas o que induzcan a error con el fin de generar demanda; publicar información estadística fuera de publicaciones científicas sin la autorización del Ministerio; y participar en actividades que lleven a las pacientes a recibir información errónea sobre resultados y tasas de éxito exageradas.
Por lo tanto, en los casos de FIV, la cuestión fundamental no es "no se produjo el embarazo", sino más bien "¿qué se le prometió a la paciente, qué procedimiento médico se realizó, qué registros se conservaron, se explicaron los riesgos y se llevaron a cabo los procesos clínicos y de laboratorio conforme a los estándares?". El tratamiento fallido solo genera responsabilidad por daños y perjuicios si está vinculado a información errónea, mala praxis médica, falta de registros, errores de laboratorio o deficiencias organizativas.
Consentimiento informado y acuerdo autorizado
El consentimiento informado es fundamental en el tratamiento de FIV. La pareja debe estar claramente informada sobre las etapas del tratamiento, la probabilidad de éxito, los riesgos, los efectos secundarios de los medicamentos, la extracción de óvulos, la anestesia, el desarrollo embrionario, la transferencia embrionaria, el riesgo de embarazos múltiples, el riesgo de aborto espontáneo, las condiciones de congelación y almacenamiento de embriones, el plan de acción en caso de fracaso del tratamiento, los costos y los tratamientos alternativos.
Según el Reglamento de Fecundación In Vitro, los solicitantes de tratamiento deben estar casados, completar el Formulario de Consentimiento Informado adjunto al Reglamento y someterse al procedimiento conjuntamente. El centro debe examinar los documentos de identidad y los certificados de matrimonio originales de los cónyuges, tomar fotocopias y fotografías, verificar que los documentos pertenecen a las personas y, posteriormente, iniciar el proceso.
Esta normativa es importante por dos razones. En primer lugar, el consentimiento en el tratamiento de FIV no se limita a firmar un formulario; requiere la participación informada de ambos miembros de la pareja en el proceso. En segundo lugar, el sistema de verificación de identidad y registro es fundamental para prevenir errores graves, como la mezcla de espermatozoides, óvulos y embriones.
El Reglamento sobre los Derechos del Paciente abarca a todas las instituciones públicas y privadas que prestan servicios sanitarios. Este reglamento estipula que, salvo en casos de necesidad médica y en los previstos por la ley, no se puede vulnerar la integridad física ni la privacidad de ninguna persona sin su consentimiento. Por lo tanto, la falta de consentimiento informado en los tratamientos de FIV puede acarrear responsabilidad legal, incluso si el procedimiento resulta médicamente exitoso.
Los errores más comunes en el tratamiento de FIV
Los errores en el tratamiento de FIV pueden ocurrir en diversas etapas. Inicialmente, una selección incorrecta de la paciente o una evaluación insuficiente pueden ser la causa. El tratamiento puede comenzar sin examinar adecuadamente la reserva ovárica de la mujer, la estructura uterina, los niveles hormonales, las trompas de Falopio, las cirugías previas, los riesgos genéticos y el estado del esperma del hombre. En este caso, la pareja puede sufrir pérdidas económicas y de tiempo.
En la segunda etapa, pueden producirse errores en la medicación y el seguimiento. Una dosificación incorrecta de la medicación durante la estimulación ovárica, un seguimiento hormonal y ecográfico insuficiente, la administración de la inyección para la inducción de la ovulación en el momento equivocado, el retraso en la extracción de óvulos o la falta de control del riesgo de síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO) pueden causar graves daños. El SHO, en particular, puede ser lo suficientemente grave como para requerir cuidados intensivos en algunas pacientes.
La tercera etapa consiste en la extracción de óvulos y el procesamiento en el laboratorio. Durante la extracción, pueden presentarse hemorragias, infecciones, lesiones orgánicas o complicaciones relacionadas con la anestesia. Estos riesgos no siempre implican un error; sin embargo, surge la responsabilidad por daños y perjuicios si no se explicaron los riesgos, si el procedimiento no se realizó con el equipo y la pericia adecuados, si la complicación se detectó tardíamente o si la intervención se retrasó.
La cuarta etapa es el laboratorio de embriología. La confusión de espermatozoides, óvulos o embriones; el etiquetado incorrecto; el mal funcionamiento del equipo de laboratorio; los errores en el medio de cultivo; el daño embrionario; la manipulación inadecuada del material congelado durante la descongelación; y la falta de control de los tanques, las temperaturas o los niveles de nitrógeno pueden acarrear graves responsabilidades clínicas. Esta suele ser la parte más delicada de los casos de FIV.
Mezcla de embriones, espermatozoides u óvulos
Una de las violaciones más graves en los tratamientos de fertilización in vitro (FIV) es el uso de espermatozoides, óvulos o embriones de la persona equivocada. Este error no solo causa daño médico, sino también consecuencias muy graves en términos de linaje, vida familiar, derechos personales, privacidad, identidad genética e integridad moral.
El propio sistema del Reglamento de FIV incluye estrictos requisitos de registro y autenticación para evitar confusiones. Los centros mantienen registros de protocolos, de intervenciones quirúrgicas y de laboratorio; se prepara un expediente para cada paciente; y se incluyen en el expediente los documentos, formularios e información relativos a las muestras que requieren almacenamiento o eliminación, relacionados con todos los procedimientos realizados en el centro. Además, deben adoptarse medidas administrativas y técnicas para garantizar la seguridad de los registros electrónicos y evitar su alteración o eliminación.
Por lo tanto, la clínica no puede eludir su responsabilidad alegando que "fue una confusión accidental". El tribunal examinará cómo se realizó la verificación de identidad, si se implementó un sistema de código de barras o de doble verificación, cómo se registró la cadena de laboratorios, los registros de embriología, los registros de equipos, la autoridad del personal que realizó el procedimiento y en qué etapa pudieron haberse mezclado las muestras.
En estos casos, las pruebas de ADN, los registros de laboratorio, los formularios de seguimiento embrionario, los formularios de congelación y descongelación, los expedientes de los pacientes, las grabaciones de las cámaras, las listas del personal y los registros de equipos constituyen pruebas fundamentales. Si el embarazo se produce como resultado de una transferencia embrionaria incorrecta, el proceso legal se vuelve mucho más complejo, y se consideran conjuntamente el derecho de familia, los derechos personales, la indemnización y el derecho penal.
Errores en la congelación, almacenamiento y eliminación de embriones
Si durante un tratamiento de fertilización in vitro (FIV) se obtiene un excedente de embriones, se puede considerar su congelación y almacenamiento. Según la normativa, si se obtiene un excedente de embriones, estos pueden congelarse con el consentimiento de ambos miembros de la pareja; si el período de almacenamiento supera un año, la pareja deberá presentar anualmente una solicitud firmada en la que manifieste su deseo de mantener los embriones almacenados.
El proceso de almacenamiento de embriones exige un alto nivel de cuidado desde una perspectiva clínica. Los embriones deben almacenarse en tanques adecuados, a la temperatura y con los niveles de nitrógeno correctos, con un etiquetado apropiado y sistemas de registro adecuados. Las averías en los tanques, los cortes de energía, las fallas en el sistema de seguimiento, el etiquetado incorrecto, los procedimientos de descongelación erróneos, la eliminación incorrecta, la duración inadecuada del almacenamiento y la mala gestión de los procedimientos de renovación del consentimiento pueden acarrear graves responsabilidades por daños y perjuicios.
La normativa estipula que el traslado de embriones y tejido/células gonadales almacenados a otro centro dentro del país requiere una solicitud por escrito, notificación a la dirección, precintado, entrega y acuse de recibo, así como infraestructura técnica. Esta normativa demuestra que los embriones y las células reproductivas no pueden transportarse como material biológico ordinario; se exige registro, seguridad y control en cada etapa.
Mediante su decisión de 17/04/2025, el Consejo de Estado anuló la expresión «fallecimiento de uno de los cónyuges» y parte de la normativa relacionada en algunas disposiciones del Reglamento sobre almacenamiento de embriones, debido a la insuficiencia de dicha normativa. Esta decisión demuestra que los procesos de almacenamiento y destrucción de embriones son delicados no solo desde una perspectiva médica, sino también desde la perspectiva del derecho de familia y los derechos fundamentales.
Pruebas genéticas, selección de embriones y desinformación
Algunos procedimientos de FIV pueden incluir pruebas genéticas preimplantacionales, análisis genético embrionario o exámenes para detectar riesgos específicos de enfermedades genéticas. Estos procedimientos son médicamente complejos y delicados. La clínica debe explicar claramente qué revelan y qué no revelan las pruebas genéticas, si se trata de un diagnóstico definitivo o de un examen para reducir el riesgo, la posibilidad de resultados falsos negativos o falsos positivos, y las limitaciones en la selección de embriones.
Puede surgir responsabilidad legal si se realizan pruebas genéticas pero los resultados se interpretan erróneamente, si se comete un error al decidir transferir embriones basándose en dichos resultados, si no se explica el informe a la pareja o si se proporciona información falsa con la promesa de un "bebé definitivamente sano". En los tratamientos de FIV, un embarazo y un parto saludables nunca deben presentarse como una garantía absoluta.
Riesgo de embarazo múltiple y transferencia embrionaria
En los tratamientos de FIV, la transferencia de más de un embrión puede aumentar el riesgo de embarazos múltiples. Los embarazos múltiples conllevan riesgos tanto para la madre como para los bebés, como parto prematuro, bajo peso al nacer, necesidad de cuidados intensivos, hipertensión gestacional, diabetes, hemorragias y complicaciones durante el parto. Por lo tanto, la decisión de transferir embriones debe tomarse considerando la edad de la paciente, la calidad de los embriones, los intentos previos y su estado de salud.
La clínica debe explicar claramente a la paciente el riesgo de embarazo múltiple y dejar constancia de su decisión sobre el número de embriones transferidos, basándose en criterios médicos. Si la transferencia embrionaria se realiza sin explicar los riesgos a la paciente, o de forma contraria a la normativa y los estándares médicos, podría incurrir en responsabilidad por embarazos múltiples y los daños derivados.
La importancia de los registros clínicos y de laboratorio
En los casos de FIV, los registros son fundamentales. La normativa exige que los centros mantengan libros de protocolo, de intervención quirúrgica y de laboratorio; que la paciente que solicita el tratamiento se registre en el libro de protocolo; que se prepare un expediente para cada paciente; y que toda la información, los documentos y los formularios relacionados con los procedimientos realizados en el centro, así como la información sobre las muestras que deben conservarse o destruirse, se incluyan en el expediente de la paciente.
Los centros también están obligados a conservar los formularios y documentos estipulados en el Reglamento durante al menos treinta años y a enviarlos al Ministerio cuando se le solicite. Esta disposición es de suma importancia para la recopilación de pruebas en casos de FIV. Las clínicas no pueden eludir fácilmente su responsabilidad con excusas como "no hay registro", "el sistema lo eliminó" o "archivo antiguo no encontrado".
El paciente o la pareja deben solicitar los siguientes documentos: formulario de consentimiento informado, registros del protocolo, nota de extracción de óvulos, registros de anestesia, registros de laboratorio, espermograma, recuento de óvulos, informe de fertilización, informe de desarrollo embrionario, número de embriones transferidos, epicrisis, formularios de congelación, descongelación y eliminación, acuerdo de almacenamiento, recibos de pago y una factura detallada.
Discrepancias en la facturación y las tarifas del tratamiento de FIV
Los tratamientos de fertilización in vitro (FIV) suelen ser costosos. Por lo tanto, la información sobre tarifas y los procedimientos de facturación son de suma importancia. La normativa exige la emisión de recibos o facturas para los pacientes atendidos en los centros, de conformidad con la legislación vigente. La factura debe incluir un documento que detalle los servicios de salud prestados al paciente y sus precios unitarios.
Por lo tanto, las clínicas no deberían limitarse a indicar el costo total bajo el título "Paquete de FIV". Deben explicarse en detalle los medicamentos, la extracción de óvulos, los procedimientos de laboratorio, la ICSI, la congelación de embriones, el almacenamiento de embriones, las pruebas genéticas, la transferencia, los exámenes de seguimiento y los servicios adicionales.
Si un paciente cree que no se le prestaron los servicios prometidos, que se le cobró una tarifa injusta fuera del paquete, que el costo de la congelación de embriones o las pruebas genéticas se reflejó incorrectamente, o que fue engañado bajo el pretexto de un "paquete de garantía" a pesar del tratamiento fallido, puede considerar las vías legales de protección al consumidor y las de derecho privado.
Privacidad del paciente y datos de salud reproductiva
El tratamiento de fertilización in vitro (FIV) es uno de los ámbitos más delicados de la atención médica. La información relativa a la causa de la infertilidad de la pareja, los datos sobre espermatozoides y óvulos, los resultados de las pruebas genéticas, la información sobre el embrión, la salud sexual, la situación conyugal y los registros de abortos espontáneos y embarazos constituyen datos personales de salud sensibles. Compartir esta información con terceros, examinarla por simple curiosidad por parte del personal de la clínica, utilizarla en redes sociales o transformarla en material promocional puede ser ilegal.
El Reglamento sobre Datos Personales de Salud también abarca las actividades de las entidades jurídicas, tanto públicas como privadas, que procesan datos personales de salud en relación con los procesos y prácticas del Ministerio de Salud. Además, el Reglamento sobre Fecundación In Vitro estipula explícitamente que no se pueden vulnerar los principios de confidencialidad de la información del paciente.
Por lo tanto, las clínicas no deben compartir información sobre casos de éxito, fotos de bebés, resultados de embarazos, testimonios de pacientes o procesos de tratamiento sin el consentimiento explícito y privado del paciente. La defensa de que "el rostro no es visible" no siempre es suficiente; se puede considerar una violación de datos si la identidad del individuo puede determinarse a partir del evento, la fecha, los detalles del tratamiento u otra información.
Responsabilidad de una clínica y hospital privados de FIV
Si el tratamiento de fertilización in vitro (FIV) se realiza en un hospital privado, centro médico o clínica independiente, surge la responsabilidad civil. La clínica es responsable no solo del error personal del médico, sino también de la organización del laboratorio, el sistema de verificación de identidad, la infraestructura de almacenamiento, la cualificación del personal, el mantenimiento del equipo, la seguridad de los registros, el suministro de información, los precios y la privacidad del paciente.
Por ejemplo, si los embriones se dañan debido a un mal funcionamiento del equipo en el laboratorio de embriones, esto no se debe únicamente a un error del personal técnico; también se examinan el sistema de gestión de calidad y el sistema de seguimiento de equipos del centro. Si se produce una transferencia de embriones incorrecta, se evalúa no solo al médico que realiza la transferencia, sino también al laboratorio, el sistema de códigos de barras, el mecanismo de doble verificación, los encargados del registro y la administración del centro.
La legislación de protección al consumidor también puede aplicarse en clínicas privadas. Las parejas que reciben servicios de salud a cambio de una tarifa pueden exigir un reembolso y una indemnización por incumplimiento del servicio prometido, tasas de éxito engañosas, tarifas abusivas, información insuficiente o un servicio defectuoso. Sin embargo, en casos graves como la confusión de embriones, errores de almacenamiento o daños corporales, el caso debe prepararse no solo como una reclamación de reembolso, sino también como una demanda integral por daños materiales y morales.
Error en un tratamiento de fertilización in vitro en un hospital público
Si el tratamiento de fertilización in vitro (FIV) se realiza en un centro de FIV perteneciente a un hospital público o universitario, en la mayoría de los casos la vía legal se rige por el derecho administrativo. En casos de servicios de salud pública deficientes, tardíos o inexistentes, se incurre en negligencia administrativa.
En lugar de interponer directamente una demanda ante los tribunales civiles por errores en hospitales públicos, es preferible presentar una solicitud ante la administración competente, según las circunstancias específicas del caso, seguida de una revisión judicial completa ante el tribunal administrativo. La solicitud debe exponer claramente el procedimiento erróneo, los daños y perjuicios, los historiales médicos, las reclamaciones de indemnización material y moral, y las solicitudes de pruebas.
¿Qué tipos de indemnización se pueden reclamar?
En casos de negligencia médica en tratamientos de FIV, se puede reclamar una indemnización tanto económica como no económica. La indemnización económica puede incluir el costo del tratamiento, los gastos de medicamentos, los costos de tratamientos repetidos, los costos de corrección o repetición del procedimiento en otra clínica, los costos de pruebas genéticas, los gastos de almacenamiento, los gastos hospitalarios, la pérdida de capacidad de ganancia, los costos del tratamiento debido a complicaciones y los gastos de viaje y alojamiento.
La compensación por el sufrimiento emocional es especialmente importante en los casos de FIV. Esto se debe a que la expectativa de tener un hijo, la salud reproductiva, la conexión genética, la seguridad embrionaria y la vida familiar son aspectos muy íntimos de la vida de una persona. Una transferencia embrionaria incorrecta, la pérdida de embriones, la destrucción de embriones almacenados, la mezcla de espermatozoides y óvulos, la información errónea grave, la pérdida de años debido a tratamientos innecesarios o la violación de la confidencialidad pueden causar un sufrimiento emocional significativo.
Según el Código de Obligaciones turco, quien cause daño a otra persona por negligencia o ilícito está obligado a indemnizarla; la parte perjudicada tiene la carga de probar el daño y la culpa. Estas disposiciones generales constituyen uno de los fundamentos de la responsabilidad indemnizadora de las instituciones sanitarias privadas y de las personas negligentes.
¿Se puede abrir una investigación penal?
En los tratamientos de FIV, ciertos errores pueden dar lugar no solo a reclamaciones de indemnización, sino también a investigaciones penales. El uso de embriones o esperma de la persona equivocada, la alteración de los historiales clínicos, la obtención del consentimiento con firmas falsificadas, la realización de procedimientos por personas no autorizadas, la destrucción no autorizada de embriones, la divulgación ilícita de datos sanitarios o la negligencia grave que provoque lesiones corporales pueden dar lugar a una denuncia ante la fiscalía.
Si se producen daños corporales como consecuencia de una negligencia médica, se aplicarán las disposiciones del artículo 89 del Código Penal turco relativas a lesiones por negligencia, y si se produce el fallecimiento, las del artículo 85 relativas al homicidio por negligencia, según las circunstancias específicas del caso. No obstante, también deben tenerse en cuenta los permisos especiales y los procedimientos de responsabilidad profesional relacionados con la práctica médica de los profesionales sanitarios.
¿Cómo se deben recopilar las pruebas?
Si existe sospecha de error en el tratamiento de FIV, se deben recopilar pruebas de forma rápida y exhaustiva. La pareja debe solicitar por escrito a la clínica el expediente completo del paciente. En particular, se deben conservar el formulario de consentimiento informado, el protocolo de tratamiento, el cronograma de seguimiento de la medicación, los registros de ecografía, el informe de extracción de óvulos, el espermograma, el informe de desarrollo embrionario, el informe de transferencia embrionaria, los formularios de almacenamiento y descongelación, los formularios de eliminación de embriones, los registros de laboratorio, la epicrisis, los informes de pruebas genéticas, la factura, los recibos de pago y la correspondencia.
Si la clínica no proporciona los registros, esto también constituye evidencia. Dado que la normativa impone obligaciones claras a los centros en cuanto a expedientes de pacientes, formularios, registros de muestra y seguridad de los registros electrónicos, la falta de registros puede utilizarse como prueba en contra de la clínica.
La importancia de los informes periciales
En casos como estos, los informes periciales son cruciales. El panel de expertos debe incluir un ginecólogo, un especialista en medicina reproductiva, un embriólogo, un genetista médico, un médico forense y, según la naturaleza del caso, un anestesiólogo o un infectólogo.
El perito deberá responder a las siguientes preguntas: ¿Eran la pareja candidatos idóneos para el tratamiento de FIV? ¿Se explicaron con precisión los riesgos y la probabilidad de éxito? ¿Fue apropiado el protocolo de medicación? ¿Se realizaron la extracción de óvulos y la transferencia de embriones conforme a los estándares médicos? ¿Estaban completos los registros de laboratorio? ¿Existía un sistema para prevenir la mezcla de embriones o gametos? ¿Se realizaron correctamente los procedimientos de almacenamiento y descongelación? ¿Existía un vínculo causal entre el daño y el error clínico?
Deben plantearse objeciones a los informes periciales incompletos. En particular, basta con afirmar que «el éxito en la FIV no está garantizado» y dar por concluido el caso. Si el problema no radica en la imposibilidad de concebir, sino en información errónea, errores de laboratorio, pérdida embrionaria, historial clínico incompleto, errores de almacenamiento o daños corporales, el informe debe evaluar estas reclamaciones individualmente.
Conclusión: El tratamiento de fertilización in vitro (FIV) es una de las áreas más sensibles del derecho sanitario
El tratamiento de fertilización in vitro (FIV) es un área muy delicada que abarca aspectos médicos, éticos, de derecho familiar, de protección de datos personales, de derechos del paciente y de protección al consumidor. Por lo tanto, las clínicas tienen la obligación no solo de brindar el tratamiento, sino también de informar a las pacientes, mantener registros, verificar identidades, garantizar la seguridad del laboratorio, almacenar embriones, emitir facturas, proteger la privacidad y realizar el seguimiento del embarazo.
No todos los intentos fallidos de FIV dan derecho a indemnización. Sin embargo, la clínica y el personal sanitario pueden ser responsables si existen falsas promesas de éxito, consentimiento informado insuficiente, centros o personal no autorizados, mezcla de embriones, espermatozoides y óvulos, errores en el almacenamiento o la destrucción de embriones, administración incorrecta de medicamentos, retraso en el tratamiento de complicaciones, filtración de datos o registros incompletos.
Las parejas que hayan experimentado problemas durante un tratamiento de FIV deben solicitar de inmediato todos los historiales médicos y facturas, conservar toda la correspondencia, revisar los formularios de almacenamiento de embriones, contactar con la Dirección Provincial de Salud si fuera necesario y preparar sus expedientes para una revisión pericial. Un proceso legal sólido no solo se basa en la alegación de que "el tratamiento fracasó", sino también en la presentación de pruebas concretas de qué obligación se infringió y en qué etapa, cuál fue el daño y el vínculo causal entre el error clínico y el daño.